CONCLUSIONES
Los
factores que influyen en la modificación del maestro apóstol con nuestros
docentes en este siglo XXI se pueden resumir en pocas palabras, el docente ha
perdido autoridad como agente formador delante de sus discentes.
Son originados desde su crianza por parte de sus primeros
maestros: los padres de familia o los encargados de la educación de la
disciplina, los valores y la moral. Y el docente será parte de esta formación
durante su educación formal y reforzador de lo aprendido en casa. Al no
existir límites en el hogar estos serán reflejados en la escuela y hasta ese
momento se empezará a enseñar al niño o niña, al joven o a la joven y ya su
adquisición es cada vez más difícil por la deformación del valor a modificar.
Todavía
el maestro apóstol está presente en nuestras aulas pero se ve como una utopía,
pero a pesar de esa idea se puede decir que aún hay docentes de vocación que
intentan hacer de sus alumnos y alumnas los mejores ciudadanos para que el bien
de estos esté sobre la individualidad.
El cambio
de currículos en nuestra educación para ser adecuados al progreso de la
ciencia, la tecnología y llevarlos a nuestras nuevas generaciones han
ocasionado la presión de lograr los objetivos planteados por el ente rector de
la educación dejando al lado la socialización como un entidad en la enseñanza y
la práctica de la disciplina, los valores y la moral de un individuo ideal para
nuestra sociedad.
Pueden claramente existir excepciones por causa de los individuos con respecto
a sus personalidades y formas de comportamiento acorde a las materias
observadas en cuanto a educación secundaria y diversificada se refiere.